Castillo de Puichéric

Rodeado de viajas piedras, podréis dejaros llevar por vuestra imaginación en el castillo de Puichéric en un otro tiempo, protegido del mundo moderno en el ambiente sereno y calmo de un jardín mediterráneo.

Para relajaros, el jardín del castillo está a vuestra disposición, con sus rincones románticos, su majestuosa vista por encina de la llanura del Aude… Si queréis relajaros todavía más, Dominica puede haceros un masaje californiano.

Si os gusta la música, dos pianos y varias guitarras están a vuestra disposición.

Para cenar tendréis varias posibilidades :

La mesa de huéspedes, a confirmar como muy tarde  unos días  antes de vuestra llegada. En general se sirve en terraza si el tiempo lo permite, o si no, en el comedor.

La preparación de vuestra cena en el castillo dentro de la cocina totalmente equipada y a vuestra disposición (con un verdadero flipper de época y gratuito). El supermercado está cerca del castillo. Podréis cenar el en jardín o el patio.

El restaurante: a menos de cinco minutos a pie (Chez Modeste, Chez Peppone).

La cocina y el comedor

La cuisine du château La cuisine du château
Le flipper La salle à manger du château

El patio y el jardín
La cour du château Le jardin du château
Le jardin du château La jardin du château
Vue avec brouillard La nuit au château

 

La historia del castillo de Puichéric

 Una pared y una torre de mil años de historia, un pequeño patio con fachadas del XVI, XVII, y del XVIII. Techos y frescos pintados del siglo XVII. La mayoría del castillo original fue destruida por el príncipe negro en 1355. De esa época solo quedan las paredes del recinto, algunas cavas y la torre. Desde, el castillo fue modificado, reconstruido poco a poco cada época aportando su “grano de arena” al edificio…

Fue ocupado por nobles hasta la revolución, y luego por la familia Reverdy hasta 1990. Durante el siglo pasado se han realizado modificaciones importantes (aumento de la altura del techo, aislamiento, embaldosado).

Nosotros hemos llegado en el castillo en 2010. A esa época, la chimenea era la única manera de calentamiento, el agua corriente (fría) era simbólica, la electricidad de hilos aparentes… Desde obras de rehabilitación y de distribución  han mejorado el confort, siempre intentando guardar este ambiente un poco anticuado.

Hoy, el castillo está listo para acogeros aunque todo no esté terminado. Una atención particular a sido puesta en la elección de las camas, la insonorización (a pesar de las campanas de la iglesia que suenan todas las horas)… Pero siempre quedará un castillo con sus largos pasillos, sus detalles de época, sus escaleras de acceso…

En parte inscrito en 1952, el castillo está desde 2013 inscrito al Título de los Monumentos Histórico en su totalidad.